Miércoles 23 de septiembre de 2026
¡Buenos días! Antes de comenzar la oración de la mañana, es buen momento para situarse en el medidor emocional... ¿Cómo te sientes hoy?
¡Buenos días!
Comenzamos la mañana en el Nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo.
Pensamos que Dios está aquí en medio de nosotros, nos ve, nos oye, nos ama nos
conoce por nuestro nombre. Para la oración de esta mañana proponemos un trocito de la
película “EL PRINCIPITO”, en el que nos recuerda que lo esencial es invisible a
los ojos.
El enlace es:
REFLEXIÓN
- La frase que hemos escuchado dice: “Lo esencial es
invisible a los ojos.” ¿Qué creéis que quiere decir? (dejamos que respondan sin
corregir)
Después, planteamos dos preguntas:
1. ¿Qué cosas importantes no podemos ver con
nuestros ojos?
(Pueden aparecer respuestas como el amor, la
amistad, la alegría, la tristeza, los sentimientos, querer a alguien… Recogemos
algunas sin alargar demasiado)
2. ¿Cómo podemos saber que una persona nos quiere
aunque no podamos ver su cariño?
(Porque nos ayuda, nos cuida, nos abraza, está con
nosotros, nos escucha…)
Hay muchas cosas que podemos ver: una sonrisa, un
abrazo, un regalo, un dibujo, un juguete… Pero hay otras cosas que no podemos
ver con los ojos. No podemos ver el cariño que alguien siente por nosotros. No
podemos ver la amistad. No podemos ver la alegría que tenemos por dentro. No
podemos ver las ganas de ayudar a un compañero. Y, sin embargo, sabemos que
todas esas cosas existen porque las sentimos y porque las descubrimos en los
pequeños gestos de las personas que están a nuestro lado. Por eso, lo más
importante no siempre se ve.
Este curso queremos aprender también a mirar de otra
manera: no solo con los ojos, sino también con el corazón. Porque cuando
caminamos juntos, tenemos que aprender a descubrir cómo están los demás. Quizá
un compañero está triste aunque esté sonriendo. Quizá alguien necesita ayuda
aunque no la pida. Quizá alguien se siente solo y solo necesita que nos
acerquemos. Caminar juntos también es aprender a mirar lo que no se ve.
Vamos a cerrar los ojos un momento. Piensa en una
persona que te quiere mucho. No necesitas decir su nombre. Simplemente piensa
en ella. Y dale las gracias por dentro. (Dejar unos segundos de silencio.)
Ahora piensa en alguien de tu clase y pregúntate: ¿Qué
puedo hacer hoy para que ese niño o esa niña se sienta querida, acompañada o
feliz? (Pausa). Quizá sea una sonrisa. Una palabra bonita. Ayudarle. Invitarle
a jugar. Escucharle. O simplemente acercarte.
Pedimos a Jesús:
Jesús, enséñanos a mirar con el corazón,
a descubrir lo que los demás necesitan
y a caminar juntos… Padrenuestro…
