Lunes 21 de septiembre de 2026
¡Buenos días! Antes de comenzar la oración de la mañana, es buen momento para situarse en el medidor emocional... ¿Cómo te sientes hoy?
¡Buenos días! En
este momento vamos a dedicar un momento a Jesús, a escuchar lo que quiere para
nosotros. Proponemos hoy, como oración de esta mañana, una lectura adaptada del
evangelio de ayer, 25º Domingo del tiempo ordinario.
Antes de empezar
es bueno prepararse con calma… Así que relajamos un poco el cuerpo… Respiramos
despacio y escuchamos tranquilos.
También lo podemos ver a través del siguiente
enlace:
LECTURA:
PARÁBOLA DE LOS TRABAJADORES DE LA VIÑA (cf. Mt. 20,1-16):
Los amigos de Jesús siempre
estaban comparándose, a ver quién era más cumplidor, quién era más justo, más
guapo, más listo, más amigo de Jesús, y a quién iba a querer más Dios.
Entonces Jesús les contó
esta historia: «Un hombre tenía mucha tierra. Se fue a la plaza para contratar
trabajadores que le ayudasen en la vendimia, para recoger las uvas. Había
muchos hombres en la plaza, pero solo eligió a unos pocos, los que necesitaba.
Y les dijo: ‘Os pagaré diez euros a cada uno por un día de trabajo’. Les
pareció muy bien porque diez euros era mucho dinero. Los demás se quedaron muy
tristes. Cuando iba pasando el día, el propietario de la tierra sintió pena por
los que no tenían trabajo, y se fue a buscarlos, así que a mediodía contrató a
otro grupo. Y por la tarde, fue a llamar a los últimos, los que no habían
encontrado trabajo en todo el día. Y también los llevó a su tierra.
Cuando llegó la hora de
pagar, el propietario empezó a pagar a los últimos que habían llegado. Y les
iba dando diez euros a cada uno. Los que habían estado desde la mañana se
frotaban las manos, pensando que iban a cobrar mucho más, pero cuando llegó hasta
donde estaban ellos, también les dio diez euros a cada uno. Se enfadaron
muchísimo, y uno de ellos protestaba: ‘Es que nosotros hemos trabajado todo el
día. ¡No es justo!’ Pero entonces el dueño de la tierra le dijo: ‘Oye, amigo,
¿no te dije por la mañana que te pagaría diez euros? Y estuviste de acuerdo.
¿Por qué te molesta que sea generoso con los demás?’»
Los amigos de Jesús se
quedaron pensativos. Ya entendían lo que decía Jesús, que Dios es como ese
hombre que también a los más débiles los quiere y los cuida. Jesús terminó la
lección de ese día diciéndoles una frase de esas suyas que les costaba entender.
Les dijo: «Para Dios, los últimos serán los primeros, y los primeros serán los
últimos».
REFLEXIÓN:
Esta historia nos enseña
que Dios nos ama a todos por igual. Todos somos igual de importantes para Él y Él
siempre nos cuida y nos da lo que necesitamos, ¡y eso es algo maravilloso!
Terminamos
rezando esta pequeña oración:
Padre Dios,
gracias por amarnos a todos
de la misma manera.
Ayúdanos a entender
que lo importante es hacer todo
lo mejor que podamos,
sin compararnos con los
demás.
Gracias por querernos a
todos.
