Lunes 28 de septiembre de 2026
¡Buenos días! Antes de comenzar la oración de la mañana, es buen momento para situarse en el medidor emocional... ¿Cómo te sientes hoy?
¡Buenos días! En
este momento vamos a dedicar un momento a Jesús, a escuchar lo que quiere para
nosotros. Proponemos hoy, como oración de esta mañana, una lectura adaptada del
evangelio de ayer, 25º Domingo del tiempo ordinario.
Antes de empezar es bueno prepararse
con calma… Así que relajamos un poco el cuerpo… Respiramos despacio y
escuchamos tranquilos.
También lo podemos
ver a través del siguiente enlace:
LECTURA: LOS DOS HERMANOS (cf. Mt. 21,28-32):
En aquel tiempo, Jesús que
estaba con algunas personas muy poderosas. A Jesús le molestaba que todos esos
hombres estuvieran siempre juzgando a los demás, criticándolos por no cumplir
la ley, o por ser impuros… Por eso les contó la siguiente historia:
«Un padre tenía dos
hijos. Y dijo al mayor: ‘Ordena tu habitación’. Él dijo que sí, pero luego no
ordenó nada y se marchó a jugar a casa de sus amigos. Al pequeño le dijo:
‘Ordena tu habitación’. Y el hijo protestó, y dijo que no pensaba hacerlo. Pero
al quedarse solo ordenó el cuarto, guardó la ropa, los libros, lo dejó todo muy
limpio». ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre? –les preguntó Jesús a
los sacerdotes y ancianos–. Y todos contestaron a la vez: «El pequeño, porque
ordenó su habitación».
Entonces Jesús los miró
muy serio y les dijo: «Pues vosotros sois como el hermano mayor, que siempre
estáis presumiendo de ser buenos, y justos, y honestos, pero luego hacéis lo
que os da la gana. En cambio, muchos a los que criticáis, son como ese hijo pequeño
que, aunque en apariencia no se comportan bien, en el corazón aman a Dios.» Y
los dejó callados, sin saber qué decir.
REFLEXIÓN
- ¿Cómo te sentirías si pides ayuda a alguien, te dice que sí, pero luego no lo hace?
- ¿Qué podríamos aprender de esta historia?
- ¿Cómo podemos parecernos más al hijo que hizo lo correcto en la historia?
A
veces decimos con la boca: "¡Yo soy muy buen amigo!" o "¡Yo
ayudo mucho en casa!", pero luego nos da pereza recoger las pinturas o no
ayudamos cuando nos lo piden. Jesús nos enseña que amar a Dios y a los demás no
es solo decir palabras bonitas, sino DEMOSTRARLO CON NUESTRAS ACCIONES.
Repetimos juntos: Jesús, queremos hacer
cada día buenas acciones… Padrenuestro…
