Martes 29 de septiembre de 2026
¡Buenos días! Comenzamos la mañana en el Nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo. Pensamos que Dios está aquí en medio de nosotros, nos ve, nos oye, nos ama nos conoce por nuestro nombre. Invitamos a los niños a que respiren profundamente para tener un momento de pensamiento interior guiado. Podemos poner de fondo música tranquila:
Lee el texto despacio, dejando
pequeños silencios para que los niños puedan observar sus manos y pensar.
Vamos a sentarnos cómodamente. Ponemos los pies en el suelo y dejamos las manos tranquilas. Ahora pon tus dos manos delante de ti. Míralas durante unos segundos. Mira tus dedos… las líneas de tus manos… las uñas… Son tus manos… Y aunque todos tenemos manos, ninguna es exactamente igual a otra. (Pausa.)
Ahora piensa en todo lo que puedes hacer con ellas… Con tus manos puedes escribir… dibujar… jugar… construir… saludar… Y también puedes hacer algo muy importante: puedes ayudar. (Pausa)
Sigue mirando tus manos y piensa que pueden hacer muchas cosas… Con ellas puedo empujar… o puedo ayudar a alguien a levantarse… Puedo quitar algo a un compañero… o puedo compartir… Puedo señalar a alguien para reírme… o puedo acercarme y acompañarlo. Puedo cerrar mis manos con fuerza… o puedo abrirlas para ofrecerlas. (Pausa.)
Ahora cierra suavemente tus manos. (Pausa) Y vuelve a abrirlas despacio… Cada día yo puedo elegir qué voy a hacer con mis manos… Ahora imagina que un compañero necesita ayuda… Quizá se le han caído sus cosas… Quizá no sabe hacer un ejercicio… Quizá está triste… Quizá está solo en el patio… ¿Qué podrían hacer tus manos? (Pausa.) Ayudar, acompañar, dar un abrazo, jugar con él… acercarse… Así es como nuestras manos pueden ayudarnos a caminar juntos… Porque caminar juntos no es solo estar cerca de los demás… Es hacer algo por ellos.
En la Biblia encontramos una frase muy sencilla que nos ayuda a recordar todo esto… Porque Jesús nos invita a demostrar lo que decimos con lo que hacemos... “No amemos de palabra, sino con hechos y de verdad” … Podemos repetirla despacio varias veces …
Hoy intenta estar atento. Mira a tu alrededor. Quizá durante el día encuentres un momento en el que tus manos puedan hacer algo bueno por alguien. No hace falta hacer algo muy grande. A veces, un pequeño gesto puede hacer muy feliz a otra persona.
Ahora vamos a hacer una pequeña oración…
Podemos leerla todos juntos o repetir la frase después de quien la lee...
que mis manos sepan ayudar,
cuidar, compartir y acompañar.
Enséñame a caminar junto a los demás.
Amén.
