Martes 13 de octubre de 2026
¡Buenos días! Comenzamos la mañana
en el Nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo.
Como cada martes, nuestra oración de la mañana de hoy irá enfocada
a la interioridad.
Hoy proponemos comenzar con la siguiente dinámica. Vamos a hacerla
muy tranquilos… Podemos poner música tranquila mientras llevamos a cabo este
ratito de oración:
Durante unos minutos vamos a parar. No tenemos
que hacer nada. Solo estar tranquilos… Dedicar este tiempo a descubrir la luz
que tenemos en nuestro interior.
Siéntate cómodamente. Apoya bien los pies en el
suelo. Deja las manos sobre las piernas.
Puedes cerrar los ojos suavemente. Vamos a hacer
tres respiraciones tranquilas.
Coge aire despacio… 1, 2, 3, 4… Retén un
momentito el aire… Y suelta lentamente… 1, 2, 3, 4… Otra vez… Inspira… y suelta
el aire despacio. Y una última vez… Inspira… y suelta.
(Silencio
mientras suena la música)
Ahora imagina que estás en un bosque… quizá en
alguno que conozcas… o en un parque que tiene muchos árboles… Mira ese lugar en
tu imaginación… Es un día con mucho sol, pero no molesta porque los árboles dan
sombra… Paseas y te sientes a gusto entre los árboles… Se oye el viento suave
al soplar sobre las hojas… Se oye el canto de algunos pájaros… Respira
profundamente… Quédate un momento allí, tranquilo. (Silencio)
Ahora imagina que en ese lugar ves una luz
especial. Es una luz suave, que no molesta. Acércate a ella… Esa luz representa
todo lo bueno que llevas dentro: tu alegría, tu cariño, tus ganas de ayudar, las
personas que quieres, las cosas bonitas que has vivido… Y también está ahí
Jesús. Jesús está contigo, aunque no puedas verlo. No necesitas decir nada. Simplemente
quédate un momento junto a Él. (Silencio breve)
Puedes decirle con el corazón: “Jesús, gracias
por estar conmigo.” Respira tranquilamente. Coge aire… y al soltarlo, repite
por dentro: Gracias por estar conmigo. Una vez más. Gracias por estar conmigo.
(Silencio.)
Poco a poco vamos a volver a nuestra clase. Siente
de nuevo tus pies apoyados en el suelo. Mueve suavemente las manos. Haz una
respiración un poco más profunda. Inspira… y suelta lentamente… Cuando estés
preparado, abre los ojos despacio.
Leemos juntos la siguiente oración (si no pueden
hacerlo, la leemos nosotros y les pedimos que repitan)
Jesús, gracias por este ratito contigo.
Ayúdanos a cuidar esa luz que llevamos dentro
y a compartirla hoy con los demás.
Amén.
