Martes 20 de octubre de 2026

 ¡Buenos días! Comenzamos la mañana en el Nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo. Pensamos que Dios está aquí en medio de nosotros, nos ve, nos oye, nos ama nos conoce por nuestro nombre. Hoy martes, nuestra oración va a ser de interioridad… Podemos poner música tranquila de fondo… 


Vamos a comenzar la mañana de una manera diferente. Durante unos minutos vamos a dejar todo lo que tenemos en la cabeza y vamos a prestar atención a nuestro cuerpo y a lo que llevamos dentro. Siéntate cómodamente. Apoya bien los pies en el suelo. Deja las manos sobre las piernas y mantén la espalda erguida, sin estar rígido. Si quieres, puedes cerrar los ojos.

Vamos a empezar notando nuestro cuerpo. Aprieta suavemente las manos durante unos segundos… Fuerte… pero sin hacerte daño… Y ahora… suéltalas… Nota la diferencia.

Ahora aprieta un poquito los hombros, como si quisieras acercarlos a las orejas. Mantén… y suéltalos. Déjalos descansar. Ahora aprieta los pies contra el suelo. Nota la fuerza de tus piernas… Y… suelta… Quédate tranquilo. (Silencio)

Ahora vamos a respirar… Coge aire suavemente por la nariz… y déjalo salir despacio por la boca. Otra vez… entra el aire… y sale lentamente… Una última vez… Inspira… y suelta.

Ahora lleva una mano al lugar que tú quieras: puede ser el pecho, la barriga… Elige un punto donde te resulte cómodo… Quédate ahí unos segundos… Imagina que en ese lugar hay una pequeña fuerza buena… No es una fuerza para ser más fuerte que los demás… Es la fuerza que aparece cuando intentamos algo aunque nos cuesta… cuando ayudamos a alguien… cuando pedimos perdón… cuando tenemos paciencia… cuando seguimos adelante cuando algo no nos sale… Esa fuerza está dentro de ti. (Silencio)

Ahora piensa en algo que te está costando estos días… Algo que no te sale bien, algo que te enfada, algo que te da miedo o algo que te cuesta hacer… No tienes que contárselo a nadie… Solo reconócelo por dentro. Y ahora imagina que esa pequeña fuerza buena que tienes dentro crece un poquito… No tienes que conseguirlo todo… Solo necesitas dar un pequeño paso.

Mientras respiras tranquilamente, puedes decir por dentro: Puedo intentarlo otra vez… Inspiro…

y pienso: Puedo intentarlo otra vez… Suelto el aire… Otra vez, muy despacio: Puedo intentarlo otra vez… (Silencio unos instantes)

Ahora piensa que Jesús está contigo. Él conoce lo que llevas dentro…  lo que te sale bien y también lo que te cuesta. No necesitas esconderle nada. Al revés… Puedes decirle en silencio: Jesús, ayúdame a sacar lo mejor de mí… (Silencio.)

Y ahora piensa en una pequeña cosa buena que puedas hacer hoy… Ayudar a alguien… Tener más paciencia… Escuchar a quien me habla…  Compartir… Pedir perdón… Animar a un compañero… Elige solamente una. (Silencio)

Vamos terminando… Vuelve a sentir tus pies en el suelo. Mueve lentamente los dedos de las manos. Estira un poquito los hombros. Haz una última respiración profunda… Inspira… y suelta el aire lentamente.

Antes de abrir los ojos, recuerda: Dentro de mí hay muchas cosas buenas… Y hoy puedo compartirlas con los demás… Cuando quieras, abre los ojos.

 

(Leemos lentamente esta oración)

Jesús, gracias por estar con nosotros.

Ayúdanos hoy a sacar lo mejor que llevamos dentro.

Padrenuestro...