Miércoles 14 de octubre de 2026
¡Buenos días! Antes de comenzar la oración de la mañana, es buen momento para situarse en el medidor emocional... ¿Cómo te sientes hoy?
¡Buenos
días! Proponemos hoy, como oración de esta mañana, una lectura adaptada del
evangelio del domingo pasado, 28º Domingo del tiempo ordinario. Antes de
escuchar lo que Jesús nos va a decir, cierra los ojos, respira con calma y
presta atención.
También
lo podemos ver a través del siguiente enlace:
LECTURA: PARÁBOLA DEL
BANQUETE DE BODAS (cf. Mt. 22,1-14):
Jesús llevaba varias semanas intentando que los sumos
sacerdotes y los ancianos del pueblo entendieran que tenían que cambiar de
actitud y escuchar con el corazón abierto la buena noticia. Pero ellos, nada,
estaban empeñados en criticarlo. Así que, otra vez, les contó una historia a
ver si entendían:
«Mirad, el reino de los cielos es como un rey que
celebraba la boda de su hijo. Mandó criados a todos los lugares del reino para
avisar a los invitados para que vinieran a celebrar la boda. Pero respondieron
que no pensaban ir. Él insistió: ‘Oye, que sepáis que he encargado comidas
riquísimas, y música y una gran fiesta’. Pero ellos siguieron diciendo que no
pensaban ir, y trataron fatal a los criados que les llevaban la invitación.
Entonces el rey se enfadó mucho con ellos y les castigó, y decidió invitar a la
boda a todas las personas que se encontrase».
Y así terminó de hablar Jesús. Los sumos sacerdotes
miraban hacia el suelo. Sabían que Jesús lo decía por ellos, que ellos eran
como esos invitados maleducados que no iban a la boda.
Y también se lo decía para que entendiesen que Dios
invita a su fiesta a todos, a los buenos y malos, a los cumplidores y a los que
están equivocados.
Ahora te toca a ti, decidir si quieres participar en la fiesta a la que Jesús nos invita…
Piensa en qué situaciones no has participado: cuando un compañero te pidió ayuda y no lo hiciste, cuando no ayudaste a mamá o papá, cuando dijiste una mentira… Recuerda que Jesús nos invita cada día y que es una pena perdernos su invitación…
Terminamos este momento de oración. Una persona lee el texto y los demás responden: Gracias Jesús por invitarme a tu fiesta.
- En esos días en que parece que todo me sale mal y tengo a mi lado a un amigo que me anima...
-En esos días en que me esfuerzo por ser amable con todos mis amigos y compañeros...
- En esos días en que comparto mi tiempo con alguien que me necesita...
Padrenuestro…
