Viernes 16 de octubre de 2026

 ¡Buenos días! Comenzamos la mañana en el Nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo. Hoy es viernes y vamos a terminar la semana regalándonos unos minutos de calma. Durante este rato no tenemos que hacer nada especial. Solo vamos a parar y prestar atención a lo que estamos viviendo por dentro.… Proponemos poner de fondo una música tranquila: 


Nos sentamos cómodamente. Apoyamos bien los pies en el suelo y dejamos las manos tranquilas sobre las piernas. Antes de cerrar los ojos, vamos a mirar un momento a nuestro alrededor. Mira despacio la clase. Fíjate en una cosa que normalmente no miras con atención… (Silencio)… Ahora cierra suavemente los ojos. Presta atención a los sonidos que hay a tu alrededor. Quizá escuchas a algún compañero, un ruido del colegio, algún sonido que viene de fuera… No tenemos que buscar ningún sonido. Simplemente escuchamos.

Ahora siente tus pies apoyados en el suelo. Siente tus manos sobre las piernas. Y nota cómo está tu cuerpo en este momento. Quizá estás tranquilo, quizá tienes sueño, quizá estás nervioso… No pasa nada… Simplemente descubrimos cómo estamos hoy.

Hacemos una respiración tranquila… Cogemos aire suavemente por la nariz… y lo dejamos salir despacio por la boca… Otra vez… entra el aire… y sale lentamente. (Silencio.)

 

Ahora piensa en una persona que quieras mucho. Puede ser alguien de tu familia, un amigo, una amiga, un compañero… No hace falta decir su nombre. Simplemente imagínala. Recuerda su cara… Recuerda cómo es cuando está contigo.

Quédate unos segundos recordando. (Silencio.) Ahora piensa: ¿Qué me gusta de esa persona?

Ahora ponemos una mano sobre el corazón. Sentimos nuestra mano ahí, tranquila. Y pensamos: Gracias por esta persona… Podemos dejar que aparezca una sonrisa si nos sale.

Y mientras seguimos escuchando la música, nos quedamos un momento con ese agradecimiento. (Silencio)

Ahora podemos pensar que Jesús también está aquí con nosotros. Jesús conoce a las personas que queremos y conoce también nuestro corazón. Podemos decirle por dentro: Jesús, gracias por las personas que quiero… Lo repito mientras respiro profundamente.

(Silencio.)

Vamos terminando… Vuelve a sentir tus pies en el suelo… Mueve suavemente los dedos de las manos… Haz un pequeño estiramiento de los hombros. Y ahora toma aire un poquito más profundamente… y suéltalo despacio…. Cuando quieras, abre los ojos.

 

Hacemos esta pequeña oración. Podemos leerla juntos o repetir las frases después de que las lea el profe.

 

Jesús, gracias por esta semana,

por las personas que nos quieren

y por todo el cariño que recibimos cada día.

Ayúdanos también a querer, cuidar y hacer felices a los demás.

Amén.