Viernes 23 de octubre de 2026

 Comenzamos la mañana en el Nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo. Pensamos que Dios está aquí en medio de nosotros, nos ve, nos oye, nos ama nos conoce por nuestro nombre. Podemos encender una vela en este momento, que refleje la presencia de Dios entre nosotros. Si no tenemos, podemos utilizar esta virtual: 



Podemos, además, poner música tranquila de fondo… 



Nos sentamos cómodamente en la silla, apoyamos los pies en el suelo, las manos sobre las piernas y la cabeza erguida, como si un globo que flotara sobre ella, tirase de la cabeza suavemente hacia arriba. Puedes cerrar los ojos…

Inspira suavemente para que el aire llegue hasta el vientre… Inspira, 1, 2, 3, y 4. Lentamente suelta en 1, 2, 3 y 4… Coge aire otra vez en 1, 2, 3, 4  y suelta 1, 2 ,3 ,4… Ahora cierra los ojos con suavidad, inspira profundamente y suelta el aire poco a poco… Escucha la música, y mientras la escuchas, respira lentamente…

Llevamos ya casi un par de meses de curso... Nuestra clase nos gusta y nos sentimos bien en ella. Ahora, imagina que vas andando por el colegio. Hoy hace un día estupendo. Llegas a un sitio que te gusta mucho: tu clase, un lugar en el patio, el poli… Te sientas un ratito allí tranquilo. Se está muy bien…

Escuchas unos pasos y… es uno de tus compañeros de clase… Se sienta a tu lado. Te hace un gesto (te da la mano, o un abrazo, o te coge del hombro…) Está a tu lado y se queda un ratito contigo… Estáis muy contentos los dos de estar juntos. Te dice al oído “vamos a caminar juntos este curso”. Tú también le dices algo a él… Te sientes contento de saber que estás acompañado.

Después de este ratito, respira profundamente varias veces y, lentamente, sin prisas y a tu ritmo, abre los ojos.

Podemos compartir: ¿Cómo me he sentido? ¿Qué le he dicho a mi compañero…?

Jesús, te damos gracias por nuestros compañeros,

porque este año, vamos a caminar juntos. Padrenuestro…