Viernes 6 de noviembre de 2026

¡Buenos días! Pensamos que Dios está aquí en medio de nosotros, nos ve, nos oye, nos ama nos conoce por nuestro nombre. Os proponemos, comenzar el viernes con esta oración que nos propone vivir al estilo de Jesús. La hacemos despacio, con voz tranquila y dejando pequeños silencios…

 

Nos sentamos cómodamente, con la espalda recta, pero sin ponernos rígidos. Apoyamos bien los pies en el suelo y dejamos las manos sobre las piernas. Vamos a dedicar unos minutos a estar tranquilos y a descubrir algo que llevamos dentro: nuestra capacidad de querer, ayudar y cuidar a los demás. Estiramos los brazos suavemente hacia delante, a la altura de los hombros. Dejamos las palmas de las manos mirándose, pero sin tocarse. Cerramos despacio los ojos. Ahora presta atención al espacio que hay entre tus manos. Coge aire suavemente por la nariz… y, al soltarlo despacio por la boca, acerca un poquito las manos, sin llegar a juntarlas. Nota si percibes algo de calor entre ellas.

Volvemos a coger aire… y separamos lentamente las manos. Al soltarlo, las acercamos otra vez. No hay que hacerlo perfectamente ni conseguir sentir nada especial. Simplemente prestamos atención a nuestras manos y a lo que sentimos. (Silencio.)

 

Imagina ahora que, entre tus manos, aparece una pequeña luz cálida. Es una luz que representa todo lo bueno que puedes ofrecer a los demás: tu cariño, tu alegría, tu tiempo, tu ayuda, tus palabras amables… Quédate unos segundos imaginándola. (Silencio.)

Ahora dobla despacio los codos y acerca las manos al centro del pecho. Imagina que esa luz llega hasta tu corazón y que allí permanece, calentándote por dentro.

 

Piensa un momento en las personas que tienes cerca: tus compañeros, tu familia, tus amigos… ¿Hay alguien que hoy pueda necesitar tu ayuda, tu compañía o una palabra amable? No hace falta decir su nombre. Simplemente piensa en esa persona y pregúntate: ¿Qué puedo ofrecerle hoy de lo mejor que hay en mí? (Silencio.)

 

Jesús nos enseñó a querer así: fijándonos en los demás, ayudando a quien lo necesita, compartiendo lo que tenemos y acompañando a quien está triste. No siempre hacen falta cosas grandes. A veces, escuchar, prestar algo, invitar a jugar o acercarnos a alguien que está solo es una manera de vivir como Jesús. Mientras mantienes las manos cerca del corazón, repite por dentro, despacio: Jesús, enséñame a querer como tú. (Silencio.)

 

Vamos terminando. Deja las manos sobre las piernas. Nota de nuevo los pies apoyados en el suelo. Mueve suavemente los dedos y los hombros, respira tranquilamente y, cuando quieras, abre los ojos.

 

Leemos juntos esta oración, despacio, dejando un pequeño silencio después de cada frase (una persona lee el texto y todos respondemos con la frase: 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS:


Cuando nos fijamos en los demás… 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS.


Cuando ayudamos a quien lo necesita… 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS.


Cuando compartimos lo que tenemos… 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS.


Cuando acompañamos a quien está triste… 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS.


Cuando regalamos nuestro tiempo y nuestro cariño… 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS.


Cuando hacemos sitio a quien está solo… 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS.


Cuando elegimos cuidar en lugar de discutir… 

ASÍ ES COMO VIVIMOS A LA MANERA DE JESÚS.